miércoles, 22 de noviembre de 2017

Hubo quien quiso venir
quien emitió sonidos que se volvieron aves
palabras de plumas de colores
que vertieron su canto
en la vasija de mi corazón,
quien miró mis órbitas luminosas
y se quedó descansando ahí
    hasta volverme nido

Hubo quien dijo una y otra vez
ven, cielo, puente, besos, risas,
y ese quien no era nadie
y era alguien
y tenía un nombre
y yo no podía decirlo
y no quería
pero le daba vueltas en mi boca
como al hueso de ese durazno que es el amor,
fruta dulce de jugosa promesa,
aún cuando nada, sino el recuerdo
y ese alguien y nadie
 tenía ojos oscuros,
como su corazón cobarde
o fuertes
como su corazón valiente
y todo lo encendía a su paso
y ese fuego calentaba la tierra
hasta volverla fértil
para otra vez ese amor
pero también silencio
y nada
y una voz que pudiendo decir no dice
y una boca que pudiendo besar no besa
y un árbol que ya no da frutos, ni sueños, ni sonrisas
y que se vuelve ramas
donde el alma cansada
se mece en el columpio cruel 
de la madrugada.



Marcia Trejo (kikey)

viernes, 17 de noviembre de 2017

Uno no busca el amor
aunque quiera encontrarlo
uno lo encuentra sentado en la banqueta
disfrazado en la lluvia 
abrazado a la noche
 -uno sabe- 
aunque no sepa nada
que las estrellas brillan  
que las flores sonríen 
que el tiempo tiene un nombre
que ha empezado la fiesta

uno lo sabe
pero a veces
de nada sirve


Marcia Trejo (Kikey)
Noches y noches y noches

Algunas de tanto frío
otras de todo lo contrario
siempre con el corazón alborotado
expectante
siempre a punto de que sí
aunque tantas veces no.

Los ring de madrugada
golpeteaban el techo de la noche
las calles empedradas de quieros
ansiaban nuestros pasos,
la ganas y el deseo
bailaban en silencio
     una danza de besos

pero  luego esa ola
que golpeteó la orilla
que borró las miradas
que destruyó
los sueños.

Ya no se oye ese viento
ni el doloroso canto
de la gaviota herida,
nada se oye en la noche
solo los tristes grillos
que afónicos dormitan.

Se instaló el tal vez nunca,
el castillo de arena
se deshizo en la nada
nunca sabrán mis manos
dónde quedó esa noche
que viví en tu mirada.


Marcia Trejo (Kikey)

miércoles, 15 de noviembre de 2017



A esta hora cuelgo el bolso, guardo los zapatos y comienzo a destejer... mientras el tren silva a lo lejos.


Marcia Trejo  (kikey)

martes, 14 de noviembre de 2017

SOR JUANA

https://m.youtube.com/watch?v=6D2nzviNDuA

lunes, 6 de noviembre de 2017


Ve la luz “Aleteo de un sueño” 

producción literaria de una universitaria


En las instalaciones del Mesón de Cómicos de la Legua de la Universidad Autónoma de Querétaro, se efectuó la presentación del libro “Aleteo de un sueño”, de Marcia “Kikey” Trejo, quien precisó que es su tercera producción literaria, la cual compartió con amigos y familiares. Fue comentado por la Dra. Silvia Ruiz-Tresgallo, docente investigadora de la Facultad de Lenguas y Letras de la Máxima Casa de Estudios de la entidad; y es una publicación coeditada entre el Grupo Editorial La Otra Banda y la propia Universidad.
La Dra. Silvia Ruiz-Tresgallo afirmó que este libro es un conjunto de poemas cortos y pequeños relatos que, “a través de un lenguaje sencillo y asequible, logra transmitir conceptos de gran complejidad que impregnan de sentidos sorpresivos la cotidianidad; re-escribe un diccionario en el que las palabras adquieren nuevos significados fruto de las experiencias vividas y, quizás, soñadas”.
La autora del texto, por su parte, extendió su agradecimiento a sus padres, Juan Trejo Guerrero –cronista de la Universidad– y la Sra. Lucila; así como a sus hermanos y amigos. También, al Dr. Gilberto Herrera Ruiz, rector de la Máxima Casa de Estudios del Estado (quien estuvo presente en dicho evento) y a la Mtra. Magali Elizabeth Aguilar Ortiz, secretaria de Extensión Universitaria, por el apoyo que le han otorgado para la publicación de esta obra.
Indicó que estos textos, a los cuales llamó ‘Desvaríos’, tienen una línea común de sentimiento; “los sentimientos como amor, muerte, vida, alegría y abandono son los que dan las vueltas; me interesa lo lúdico en la literatura, la nostalgia… encontrar como si las palabras estuvieran jugando y uno meterse al juego u observar desde afuera y tratar de saber qué están haciendo, qué están diciendo”, señaló.
Marcia “Kikey” Trejo es escritora de dos obras más en solitario y ha participado en varias antologías y revistas; es profesora de Literatura, bibliotecaria de la Facultad de Medicina, actriz del grupo teatral universitario Cómicos de la Legua y locutora del programa musical Espiral de Radio UAQ.
En el evento, para amenizar la noche, se contó con la presencia del grupo musical Retroclassics, cuyos integrantes son grandes amigos de la autora.


#aleteodeunsueño
#marciatrejokikey



Septiembre 2017

jueves, 19 de octubre de 2017


LOS TRES ARQUEROS

Las tres flechas, salidas de distintas aljabas, dibujaron un triángulo en el pecho de la víctima. Los arqueros, ajenos entre sí, habían actuado sin connivencias. Al salir de los lugares donde separadamente se habían emboscado, advirtieron, coléricos, que no podían saber cuál flecha había consumado el crimen. ¿Quién era el autor de la muerte?
No lo sabían. No podrían saberlo.
El odio que los había impulsado era tan intenso que para averiguarlo, para saber quién tenía derecho a gozar de la venganza consumada, después de largas y agrias discusiones, vinieron en acuerdo de liarse en duelo, de invocar a los dioses para que sus manos infalibles señalaran en el superviviente al homicida. Tomaron sitio en campo abierto, sobre la grama. Volvieron a poner tensos los arcos, dispararon de nuevo sus flechas. Dos se derrumbaron muertos. Cuando a estos se les cayó el cuerpo al suelo, sus espíritus quedaron de pie, limpios de la envoltura corpórea y total y absolutamente limpios de la envoltura corpórea y total y absolutamente limpios, porque como está escrito en el Libro de la Llave: “Al morir cae la caparazón del cuerpo y el alma recobra su primitiva y esencial pureza”. Tuvieron entonces frente a sí el espíritu del primer muerto. Y como en el otro plano de la vida no existen odios ni rencores, caminaron los tres, unidos por un mismo rayo de luz, inocentes y jubilosos, cada uno rumbo a su respectivo cielo.


José María Méndez