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miércoles, 23 de enero de 2019

HOUIDINI, EL ESCAPISTA

Fue ilusionista, atleta, contorsionista y cerrajero. Se hizo llamar Houdini, creó el número del escapismo y fue el mejor escapista de todos los tiempos. En pueblos y ciudades promocionaba su acto desafiando al jefe de policía o de la prisión local a mantenerlo encerrado. Escapó de cuerdas, cadenas, camisas de fuerza, todo tipo de esposas, barriles, cajas, baúles, bidones, bolsas, sacos, ataúdes, jaulas y habitaciones cerradas. Y sin embargo, yo conseguí atraparlo aquí, para ustedes, para siempre.


Ana María Shua

domingo, 9 de diciembre de 2018

Con una mueca feroz, chorreando sangre y baba, el hombre lobo separa las mandíbulas y desnuda los colmillos amarillos. Un curioso zumbido perfora el aire. El hombre lobo tiene miedo. El dentista también.


Ana María Shua

martes, 21 de marzo de 2017


“Concatenación”

Los acontecimientos del pasado son los que determinan el presente. Por ejemplo, si tus padres no se hubieran conocido, hoy no existirías. Cuanto más se retrocede en el encadenamiento de circunstancias que conforman la historia del mundo, más inesperadas y sutiles serán las consecuencias que acarree el hecho más nimio, en una compleja, casi infinita sucesión de concatenaciones. Por ejemplo, si durante el cretásico superior cierto plesiosaurio carnívoro no se hubiera comido los huevos que una hembra de triceratops desovó tontamente cerca de la orilla, quizás, vaya uno a saber, me seguirías queriendo.



Ana María Shua

lunes, 8 de agosto de 2016


 
  Habéis desobedecido mi orden, dijo el Señor a Adán y Eva. Y sin darles otra oportunidad, los despertó de golpe.

Ana María Shua

ANTIGUO CUENTO JAPONÉS


 En un antiguo cuento japonés el zorro desafía al tejón. Ambos son versados en las artes de la transformación: intentarán, por turnos, engañar a su rival.

A un costado del camino el tejón, que es piadoso, ve un templo. Adentro hay varias estatuas de Buda. Cuando está a punto de depositar su ofrenda, nota que una cola de zorro asoma desde atrás de una de las estatuas. Tirando de la cola, templo y estatuas vuelven a ser zorro.
El zorro sigue andando por el camino. Lo interrumpe el cortejo de un príncipe. Adelante va el ejército. De un empujón, un soldado lo aparta del camino. A continuación, en caballos lujosamente enjaezados, siguen los cortesanos, rodeando la litera del príncipe, que se asoma entre cortinillas de brocado. Una multitud de mendigos viene detrás, luchando por las piezas de cobre y de plata que los cortesanos arrojan. El zorro espera sin impaciencia. El último andrajoso tiene cola de tejón. Al tirar de la cola, todo el cortejo (ejércitos, cortesanos, litera, príncipe y limosneros) vuelve a ser tejón.
Entonces el zorro se transforma en antiguo cuento japonés y gana. Se invita al lector a descubrir la cola.



Ana María Shua
Cazadores de letras. Ed. Páginas de Espuma.2009

miércoles, 23 de marzo de 2016



Fuerza de voluntad

Yo tengo mucha fuerza de voluntad. La tengo aquí, en esta caja de madera con incrustaciones de nácar. La caja era de mi abuelo paterno y vino con él desde Beirut, pero estaba vacía. Ahora la uso para acumular los excedentes de energía vital que de otro modo, ciertas noches, me provocarían insomnio. Obligada a la oscuridad y la quietud, la energía vital se convierte en poco tiempo en fuerza de voluntad de excelente factura que podría ponerme ahora mismo si quisiera, si sólo tuviera ánimo para abrir la maldita caja. 


Ana María Shua


jueves, 3 de marzo de 2016



Para dormir cómoda, me despojo de todo lo superfluo. Sentada en el borde de la cama me quito lentamente la ropa. Dejo caer los brazos, que se estiran sobre la alfombra como gruesas serpientes. Con un movimiento brusco me desprendo de las piernas y sacudiendo la cabeza hago volar mis facciones (ojos, boca, nariz) por todos los rincones de la habitación. Y continúo, hasta que no queda entre las sábanas más que mi sexo, que de todas maneras nunca duerme.


Ana María Shua
Hubo una mujer a quien un sueño embarazoso dejó preñada. La mujer no despertó, pero durante nueve meses todos vieron crecer su vientre dormido. El parto fue normal: el bebé es gordo, rosado y nítido. Sin embargo, cada vez que su madre despierta, se vuelve borroso, sus líneas se desdibujan, se lo distingue apenas de los pañales, de la batita, de la pañoleta que lo envuelve. Y pertenece otra vez, enteramente, al reino de su padre.


ANA MARÍA SHUA

martes, 2 de diciembre de 2014


Un grito entra por la ventana. Si lo dejo salir, volverá a molestarme. Rápidamente bajo las persianas y me entiendo con él. Le propongo sonar libremente en los horarios que prevé el reglamento. Él es frugal. Yo soy generosa. Sin embargo, la convivencia nos resulta imposible. A la larga, dormir toda la noche con un grito reprimido suele traer dolores de cabeza.



ANA MARÍA SHUA

domingo, 13 de julio de 2014


El  GRAN GARABAÑA

La magia tiene límites. Ni el más audaz de los magos se atreve a prometer que podrá cumplir un deseo cualquiera, incluso un deseo sencillo, de sus espectadores. Pero el Gran Garabaña promete, con gran despliegue de artificios, lo contrario. Con su magia puede lograr que tus deseos no se cumplan jamás. Su fama internacional seguirá creciendo mientras nadie se atreva a ponerlo a prueba.




Ana María Shua

viernes, 31 de enero de 2014


ESE ÁRBOL

Es falso que tragarse el carozo o la semilla de una fruta pueda provocar el crecimiento de un árbol en el vientre, un árbol que hundiría sus raíces en los riñones, en los intestinos. Esa rama florida que emerge poco a poco entre mis dientes amenazando con cargarse de fruta en el verano debe tener, entonces, otra explicación.




Ana María Shua

lunes, 9 de diciembre de 2013

Artistas del trapecio


No tengas miedo, volará, heredó nuestros genes, dice el artista del trapecio. Y desde el punto más alto lanza a su hija, un bebe todavía, por el aire, hacia los brazos de la madre aterrada e infiel. No debería temer: por las artes de su verdadero padre, el mago, la niña realmente vuela. O les hace creer que vuela. 



 Ana María Shua
 
EQUILIBRISTA NATO



A pesar de su evidente aptitud, el hijo del equilibrista se resiste al oficio que pretende imponerle su padre. 
En la gran ciudad, seducido por una muchacha del público, el adolescente huye con una familia de abogados. Muchos años después, exitoso y agradecido, visita el circo para reconciliarse con su padre y para compartir con su familia la fortuna que ha logrado reunir haciendo equilibrio en el filo de la ley.


Ana Maria Shua

lunes, 4 de noviembre de 2013


Qué pretensión la mía. Que te acuerdes mis palabras, de mis gestos, de mis entusiasmos, con la misma fuerza con que yo me acuerdo del tono exacto de tus ojos, como de miel oscura, casi transparentes cuando mirabas al sol, casi negros cuando la media luz y el deseo te agrandaban las pupilas.

 



Ana María Shua
"La muerte como efecto secundario"

martes, 27 de agosto de 2013


Ninguna tiene tanto éxito como
La Que No Está. Aunque todavía es joven, muchos años de práctica consciente la han perfeccionado en el sutilísimo arte de la ausencia. Los que preguntan por ella terminan por conformarse con otra cualquiera, a la que toman distraídos, tratando de imaginar que tienen entre sus brazos a la mejor, a la única, a La Que No Está.






Ana María Shua.

lunes, 26 de agosto de 2013


Como parte del espectáculo, el payaso hace malabarismos con tres naranjas. En el interior de una de las frutas, una mujer vestida de rojo y gris está maquillándose los ojos con delineador líquido y un pincelito muy anticuado. Ahora, como le suele suceder, justo cuando está más apurada, una gota de delineador entra en su ojo derecho, a la altura del lagrimal. El ojo enrojece y le arde y no puede frotárselo para no correr la pintura. Esta escena no es parte del espectáculo y sería una desgracia para todos que se cayera la naranja.





Ana María Shua

viernes, 22 de octubre de 2010

MI PAPÁ

Mi papá no está contento conmigo.
Me mira más triste que enojado porque sabe que le oculto un secreto. Estás muerto, quisiera decirle. Pero tengo miedo de que no venga más.



Ana María Shua