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domingo, 31 de marzo de 2013

Añorar el pasado 
es como perseguir al viento...




fragmento de un twitt de @Colosiosi

viernes, 29 de marzo de 2013

Era desesperante, pensaba, llevar este monstruo brutal agitándose en su interior; la irritaba oír el sonido de las ramas quebrándose, y sentir sus cascos hincándose en las profundidades de aquel bosque de suelo cubierto por las hojas, el alma. No podía estar en momento alguno totalmente tranquila o totalmente segura, debido a que en cualquier instante el monstruo podía atacarla . . . Le producía dolor físico, y era causa de que todo su placer en la belleza, en la amistad, en sentirse bien, en ser amada y en convertir su hogar en un sitio delicioso, se balanceara, temblara y se inclinara, como si realmente hubiera un monstruo royendo las raíces, como si la amplia gama de satisfacciones sólo fuera egoísmo. 




 

Virginia Woolf
La señora Dalloway

lunes, 25 de marzo de 2013



Rasco en mis diarios,
ratón que escudriña en los armarios,
que mordisquea la corteza de pan, la piel de las manzanas;
que roe la esquina de las fotos, los mínimos
detalles de la vida. Acumulo y rescato,
pongo una cosa dentro de otra,
dentro de otra.

 

Lorna Crozier / Carmen Leñero
fragmento de "No es la música"
 
amor mío limpia mis lacras
libérame de todas mis culpas
y arrásame de nuevo
con puros pecados originales



 
Óscar Hahn
(fragmentos de Misterio gozoso)

domingo, 24 de marzo de 2013


Tus ojos me recuerdan
una estación vacía,

 

Carmen Villoro.

sábado, 9 de marzo de 2013

 
“Mis deseos son órdenes para mí”.


 
Oscar Wilde.

domingo, 3 de marzo de 2013



Culpa

Yo era un pequeño acontecimiento que nunca ocurrió. Por mi causa dejaron de ocurrir muchas cosas, algunas de ellas importantes. Y me vi en la triste situación de asumir esa abrumadora responsabilidad. ¿Cómo se me pudo haber ocurrido no ocurrir? Esto fue algo en lo que no pensé, simplemente salió así. Después, cuando me cayeron encima todas esas quejas de las cosas importantes, traté de ocurrir, y efectivamente, con gran esfuerzo, ocurrí. Gracias a esto, o mejor dicho, por desgracia, ocurrieron muchas cosas terriblemente importantes que ojalá nunca hubieran ocurrido, y que también me echaron la culpa. En fin, no es fácil.


 
Nuni Sarmiento
Revés 
(Siembraviva ediciones, 2003)

viernes, 22 de febrero de 2013


ORACIÓN DE UN DESOCUPADO


Padre,
desde los cielos bájate, he olvidado
las oraciones que me enseñó la abuela,
pobrecita, ella reposa ahora,
no tiene que lavar, limpiar, no tiene
que preocuparse andando el día por la ropa,
no tiene que velar la noche, pena y pena,
rezar, pedirte cosas, rezongarte dulcemente.
Desde los cielos bájate, si estás, bájate entonces,
que me muero de hambre en esta esquina,
que no sé de qué sirve haber nacido,
que me miro las manos rechazadas,
que no hay trabajo, no hay,
bájate un poco, contempla
esto que soy, este zapato roto,
esta angustia, este estómago vacío,
esta ciudad sin pan para mis dientes, la fiebre
cavándome la carne,
este dormir así,
bajo la lluvia, castigado por el frío, perseguido
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
tócame el alma, mírame
el corazón,
yo no robé, no asesiné, fui niño
y en cambio me golpean y golpean,
te digo que no entiendo, Padre, bájate,
si estás, que busco
resignación en mí y no tengo y voy
a agarrarme la rabia y a afilarla
para pegar y voy
a gritar a sangre en cuello 
de "Violín y otras cuestiones"



Juan Gelman

lunes, 18 de febrero de 2013

OCULTO ABAJO 
 
 
Estoy oculto abajo
volteo la cabeza
y la página se vuelve puente.
Una calle llevada por hombres
y ellos llevados por mujeres.
Oculto abajo
observo los pies de un pueblo,
muere, se desangra,
se enamora de otros,
el pueblo es hombre
de manera inusual
Tú no sabes,
estoy oculto abajo.
Me asusto tanto que escribo.
Quizá debí golpear.
 
 
 
Manuelhilario
SALVAJE  

Llega el tiempo de la llanura y la selva,
de traer a casa al animal de mi cuerpo
y soltar por las calles danzando su tambor.
Llega la hora del grito y los ángeles,
de traer el pan y el vino a mi casa
y tomar de una vez por todas lo ganado.
Llega el día de hacerse el loco
y recorrer desnudo la ciudad de tu piel,
para que huelas a semen en la estepa.




Manuelhilario

sábado, 16 de febrero de 2013


"Te clavaste en mí 
como un cuchillo en una herida"

viernes, 15 de febrero de 2013

Hay Amores tan fugaces que hay que vivirlos como veranos de un solo día, amores como el nuestro que están hechos de humo y espejos rotos. Quizá por eso callamos las cosas que nos recuerdan la volatilidad de amarnos, omitimos hablar de cosas, personas y lugares que con un manoteo pueden desvanecer la voluta de humo en donde nos ocultamos para desgarrarnos la ropa, el corazón y el alma a través del misticismo del firmamento virtual. Entre nosotros no hay pasado por escarbar, no importa el presente que se queda fuera del “nosotros” y definitivamente no habrá más futuro que las hojas arrancadas a un calendario que no nos pertenece por completo. A la crueldad le hemos impuesto un nudo Gordiano en los labios y cuidamos hasta el uso irresponsable de los diminutivos de cariño, nunca me llamarás “esposo mío” ni escucharás que te diga “mi vida”, aquí detrás de la niebla plomada somos y seremos amantes eternos, de esos que matan y nunca mueren. Somos amantes a la antigua, que nacieron en el primer abrazo, sin nombres y sin apellidos, con rostros que nunca envejecen y sonrisas que nunca se apagan, cobardes para matar un Amor de esta vehemencia y demasiado valientes para amarnos a pesar de intuir el color de la madera con que se armará el ataúd de este sueño. Hacemos de cada día un fugaz San Valentín y los regalos más valiosos son la arena de un reloj hecho de suspiros, un ramo de risas digitales y una caja de pequeñas bombas apasionadas que encapsulamos en mensajes. Por instantes, nuestro Amor parece hecho de eslabones de acero, aunque la mayoría del tiempo es frágil, como un castillo de azúcar, que cuidamos de la marea de la cotidianidad que sube y baja queriendo carcomer sus cimientos. Tú me cuidas de tu otra vida, me escondes en una diminuta fortaleza de tu corazón a la que nadie más tiene acceso ni cabida. Yo te cuido de mi sonrisa cínica, de las garras de mi experiencia y de los saltos de mi impulsividad. Ya no sé que tortura es peor, si que no conozcas mi nombre, ni mi rostro o que conozca tu rostro y tu nombre, pero no podamos saciar el deseo de olernos y probarnos hasta la locura uno al otro. No, no todo es distancia, ni siquiera es la villana de la historia, la distancia más grande e imposible es la que nos autoimponemos para no acortar los kilómetros entre nuestros miedos y nuestros deseos, la distancia más grande es el temor a que una vez juntos no podamos separarnos jamás o el recelo instintivo a que destapemos un hoyo negro que se alimente sin fin con nuestras emociones, sentimientos y sensaciones. Nadie imagina el peso de lo que se calla, no hay abismo más oscuro que donde arrojamos las alarmas de incendio, los letreros de peligro y las campanadas de emergencia, todo ello de un amor clandestino y arrebatado que gana terreno titánicamente en un mano a mano contra el imbatible remolino de la realidad. Hay amores con un fin del mundo aplazado entre besos, caricias y gemidos, pero un fin del mundo que llegará implacable antes que permitir el nacimiento de un mundo nuevo.
No tiene importancia dónde vivo, cómo me llamo, ni de qué color es mi cara, lo que realmente es importante es en dónde me habitas, de qué color son las sonrisas que te regalo y cómo me llamarás cada día. Lo que realmente es importante es en quién sueñas y te empapas cada madrugada, quién te hace reír o llorar de la nada y sin motivo aparente. Lo que realmente importa es quienes somos en esos momentos que robamos para hacernos nuestro presente, con esos retazos de fantasía que llamamos “nosotros”.
A pesar de lo que dicte la historia y sin importar hacia donde apunten nuestras huellas, aunque ya no exista un nosotros, aquí en las letras, en el mundo paralelo de la fantasía seguiremos siendo amantes eternos, contigo o sin ti, conmigo o sin mí.
Renko

martes, 12 de febrero de 2013


A sufrir pues, lo suficiente 
como para vivir en calma.



Alexandro Celia.




martes, 5 de febrero de 2013

...
me acordé antes de nacer
que soy una multitud de cuerpos
que dormí por mucho tiempo
que viví por mucho tiempo
y cuando me hice fruta
supe
lo
que
me
esperaba.
Y desde aquel día me voy
me reencarno en cada nube y viajo
el deseo es mi camino y la tormenta mi compás
el amor no ancló en ningún puerto
gemela de la marea alta y de la marea baja
de la ola y la arena
de la abstinencia de la luna y de sus vicios.
el que conoce mi ritmo me conoce
me sigue
pero nunca me alcanza.



 




Yumana Haddad
"Cuando me hice fruta"
fragmento


Casi con placer, he sentido
que me voy muriendo; que mis asuntos
no marchan muy bien, pero marchan;
y que al fin y al cabo han de olvidarse.

Pero luego quise salir de todo,
salirme de todo, ver, conocerme,
y nada he podido; y he puesto
la frente en el vidrio de mi ventana. 





 

Rubén Bonifaz Nuño

domingo, 3 de febrero de 2013


Yo, tratándose de creencias, creo en las virtudes curativas del sol, en el poder apaciguador de la luna. Si emprendo alguna peregrinación será a las cataratas de Iguazú. Si me planto a oír un discurso será el del mar. Y si a un santo venero será poeta y lo único que habré de pedirle es lo que ya me da. Frases como prodigios.


Ángeles Mastreta

viernes, 1 de febrero de 2013


¿A dónde huir? Tú llenas el mundo.


 

Marguerite Yourcenar
Soñé que aterrizabas en el lado oscuro de mi vida y transformabas este cementerio de alegrías, en un jardín alado.



Pablo Bromo.

viernes, 25 de enero de 2013

El mar pelea contra el viento
y es la barca la que se voltea.



Proverbio

lunes, 21 de enero de 2013

 
       La búsqueda de la soledad no fue en García Márquez una decisión repentina, ni tampoco fue un meditado abandono de la luz pública; él era así antes, lo que pasa es que entonces huía del éxito y antes huía del gentío, de las amistades e incluso del periodismo, el oficio de su pasión, para dedicarse a su vocación más seria: la literatura.

 
 
Juan Cruz