Oír al mundo como se oye a la lluvia entender a cada ser como si se entendiera la vida.
miércoles, 1 de octubre de 2025
sábado, 26 de agosto de 2023
Me gusta tomar fotos de fachadas, construcciones y espacios descarapelados y poniéndome caléndula en la mano me di cuenta de que yo también me descarapelo frecuentemente. Alguna conexión habrá. Incluso un día hace mucho escribí este haikú que habla de otro descarapele:
Palabras en la presentación del libro ALETEO DE UN SUEÑO
de Marcia Trejo "Kikey"
Por: Ana María Arias Servín
¿Los poetas nacen?, o los transforman las hadas del bien decir ¿Se fraguan en el vientre del soneto y la armonía?, o fueron el amor, la nostalgia o el silencio de los adioses quienes los empujaron a rebuscar esas palabras, que bajo el encanto de su pluma parecieran de cuño nuevo.
Hoy que tengo la oportunidad de estar ante una excelente poeta, esto le preguntaría. Ella rubrica su presencia diciendo: “Soy una mujer que vive de versos y de frases sueltas”, pero me gustaría saber cómo adquirió el don de atraparlos, de plasmarlos, de darles nombre y obsequiarlos a quien tenga ojos para leerlos u oídos para dejarse arrullar por ellos.
Marcia Trejo Vega, Kikey, hoy es el personaje en torno a quien reflexionamos sobre su trabajo poético engarzado bajo el título de Aleteo de un sueño, y aunque ella también tiene en su haber cuentos y otros textos, cualquiera de sus versos y frases sueltas, valen por páginas enteras porque al leerlas el lector queda satisfecho, buscándose a sí mismo como si de un espejo se tratara, como si la escritora fuese intérprete de sus sentimientos, o ella, con un retazo de mirada le diseñara un vestido a la medida de su alma.
Ya nada detiene esa parvada de besos
-quizá vuelvan en primavera-
Escribe Marcia y al leerla, cada uno le ponemos rostro al recuerdo que no dejamos ir y a la esperanza del regreso.
Lo mismo pasa cuando nos dice en su Desvarío número siete:
Tejo con silencios lo que podría decirte. Lo que no puedo decirte ya lo sabes.
Y en ese enigma nos envolvemos los lectores sabiendo y callando, qué se podría decir que no se haya dicho de muchas otras formas.
Los poetas como Kikey son también magos, psicólogos, adivinos, puesto que al revelarnos su sentir tan sutilmente, nos descubren, sabiendo de antemano lo que sus lectores lloran y esconden, y también son generosos porque se desprenden del verso que quizá les llevó noches en vela, sólo para que quien lo lea o escuche, sienta que era suyo de siempre, que lo tenía en mente, en la punta de la lengua o en la orilla de la pestaña y tan es así, que una vez que uno lo encuentra como algo extraviado, lo recoge y corre a entregárselo a quien lo estuviera necesitando cuál bálsamo atrayente, cuál vitamina rejuvenecedora, cual agua bendita que perdone sus faltas; corre con su verso entre las manos hacia el mar de la adversidad sabiéndose a salvo con él.
Los textos de Kikey vertidos en Aleteo de un sueño, son universales, como cualquier abrigo en invierno, cualquier invierno, cualquier abrigo. Son de lectura imprescindible para disfrutar del encanto de la palabra escrita, para abrevar del pensamiento femenino, remanso de tranquilidad en una sociedad convulsa y desasosegada.
Esta tarde literaria nos entrega la oportunidad de regresarnos a casa sobre el Velero Mariposa de Marcia Trejo:
Velero mariposa
Transparencia que el viento desliza sobre el brillo agitado
Que refleja unas nubes de efímero blanco
Allá ellos
A la orilla del muelle
Regalando palabras que el viento teje
Allá el Sol que tierno acaricia las miradas
Y en ellas todo
Y allá
Más allá
El momento soleado
Que en el cristalino vaivén
Suena mágico
E irrepetible.
Gracias.
viernes, 5 de agosto de 2022
Todas estábamos enamoradas de él, de sus ojos, de esa espectacular voz, de su mirada, de su manera de hacernos sentir deseadas, todas esperábamos verlo cada tarde, sus besos eran el paraíso. Verlo aparecer era un vuelco en el corazón, irse un golpe en el alma. Todas convivíamos, nos conocíamos y sentíamos como crecía la rivalidad.
Así estuvimos mucho tiempo, apasionadas en
secreto por ese hombre. Hasta que la salvación vino una tarde cuando terminó la
telenovela.
Marcia Trejo "Kikey"
lunes, 21 de marzo de 2022
Abandono la guerra subo a mi par de alas y escapo hacia ninguna parte pequeños poemas vuelan a mi lado no puedo verlos, aunque los oigo susurrar y sé que son poemas porque elevan mi vuelo desatan mi cabello y lo trenzan con listones de esperanza
Texto de Marcia Trejo "Kikey"
para la presentación de
LAS COSAS DE VOLAR de Raúl Ángeles
Qué alegría es siempre venir a La Gaviota Teatro, y poder ser testigo de la magia nacida de la creatividad, la pasión, el talento, el trabajo constante y la convicción.
Hoy estamos reunidos especialmente para celebrar LAS COSAS DE VOLAR un libro de 3 obras de teatro para niños de la autoría de Raúl Eduardo Ángeles Flores, quien ha escrito más de 20 piezas de dramaturgia como “En busca de Makook” “Colibrí, o la misteriosa historia de cómo se apagó el sol”, “Eureka”, “Todos somos Leonardo”, “¿A dónde se fue la luz?” “Detectives del medio ambiente”, “Terremotos y huracanes” y “Hasta la última gota”, entre otras.
Pero hablemos un poquito de Raúl. Leí
que en el municipio de Jalpan de Serra, donde pasó sus primeros años, vio una
vez una obra que lo sorprendió y emocionó hasta el punto de darse cuenta de que
él quería dedicarse a eso. El grupo que presentaba esa obra se llama Cómicos de
la Legua de la UAQ, y la anécdota me emociona especialmente porque tengo el
honor y el gusto de pertenecer a esa agrupación y porque yo antes de formar
parte de ella, también como Raúl, cuando era niña, los vi varias veces e
igualmente me emocioné e inspiré. Y aquí cabe anotar que la infancia es ese
espacio fértil para esparcir semillas que luego con sus frutos puedan hacer un
mundo más interesante y ojalá más bello. Y con eso nos echa la mano
Raúl, un artista que se dedica al arte escénico de muchas formas: como actor,
tramoyista, carpintero, ilustrador, músico, hacedor de títeres, marionetas y
otros objetos y por supuesto destacadamente como dramaturgo.
Raúl lleva alrededor de 2 décadas dedicado al teatro, lo he disfrutado
enormemente en sus distintos roles y ahora disfruto saber que existe un libro
que deja constancia escrita de su dramaturgia.
“Capitán estrella”, “Las cosas de
volar” y “Máquina 2520”, las tres obras del libro que
esta noche presentamos, como los anteriores trabajos de Raúl, están llenas, como él mismo lo ha dicho: de valores
y de esas vivencias con sus abuelos, que ahora tienen forma de diálogos,
emociones, páginas, acotaciones, escenas, historias de y para todos, en las que
la fantasía va a despertar la imaginación de chicos y grandes.
En todas sus piezas teatrales Raúl comparte
su interés y conocimiento por y de la ciencia, la historia, el arte y la magia
del cariño.
La relación con sus abuelos ha inspirado mucho de su trabajo. Capitán estrella
narra la aventura que un abuelo y su nieto tienen en el espacio. Y uno de los tantos
párrafos bellos de la obra dice: “Hace mucho tiempo, cuando el hombre no era
todavía como lo conocemos, y te estoy hablando de muchos miles de años, se
preocupaba solo por comer y dormir. Eso hacía todo el tiempo:
sobrevivir. Pero un día, uno de ellos
miro al cielo, y entonces comenzó la magia.”
Leer esto me hizo pensar precisamente en el teatro, en obras como las de Raúl,
que sacan a cualquiera de una vida rutinaria para decirle, mira, asómate, aquí,
ahí o allá hay una magia, que puede enriquecer tu vida.
Las cosas de volar, otra de las obras y
que da título al libro, está inspirada en la abuela de Raúl, quien hacía
pasteles y los embetunaba.
Es un simil del Quijote, pero en esta
historia la protagonista no enloquece por leer libros de caballería, sino por
leer recetas de cocina, y junto con su nieta comienza una aventura por ese
delicioso espacio de la casa.
En alguna parte de la historia, una
mañana la abuela le invita un café con pan a su nieta, y como no hay conchas le
ofrece un medio ojo, la nieta dice; No gracias, no me apetecen los ojos
en este momento, pero la abuela le aclara: Así se llama. La nieta contesta:
Hubiera sido más fácil que le pusieran pan con orilla dura y centro suavecito.
Estoy segura de que se hubieran evitado muchos traumas de la infancia. Pero la
abuela le dice: Todo necesita un poco de magia e imaginación”. Y con esa
imaginación estas dos mujeres dejan de ser la abuela Cleofas y su nieta Alí,
para volverse la señora Quijota de la Sierra y Sancha Panza, quienes además en
algún momento de sus andanzas interactuarán con un títere llamado
Dulcineo.
Máquina 2520, la tercera obra del
libro, está enmarcada en los tiempos de la revolución mexicana y también
inspirada en el abuelo de Raúl, este abuelo que guardaba en una caja metálica
de chocolates canicas de colores que les regalaba a sus maravillados nietos. En
esta historia el abuelo de María es maquinista y ella va todos los domingos a
verlo llegar en la máquina 2520, hasta que un día empieza la Revolución y la
máquina tarda en regresar. Antes de irse, el abuelo le pide a María que se vaya
a su casa, porque ahí estará segura, pero ella no obedece y va infructuosamente
a esperarlo todos los domingos. Ella nunca ha viajado en tren pero los conoce
muy bien por lo que le cuenta su abuelo.
En una escena de las tantas muy lindas
que hay en la obra, cuando se reencuentran, el abuelo le cuenta a su nieta que
alguien le dejó su maleta, alguien que dijo ser un artista, y el abuelo se
pregunta, cómo puede alguien ser un artista en estos tiempos, a lo que se
responde: con imaginación, fantasía y volviendo a ser niños. Luego le cuenta a
su nieta que abrió el maletín que traía una nota que decía; “Seguro no
faltará a quién le sirvan”.
-Y qué había, -pregunta la nieta-.
-Averígualo tú misma, -le dice el
abuelo. -
-Qué son?
-títeres
-títeres?
-Sí, a mí también me dejó pasmado, dice
el abuelo, me explicó que son muñecos que uno controla y a los que uno da vida.
Pueden convertirse en lo que uno quiere que sean y cuentan historias.
Esta parte me hizo sonreír, porque era
inevitable que los títeres aparecieran en la obra de Raúl y me encanta la
manera en la que lo hacen.
Es muy difícil terminar un libro,
incluso una historia breve. Siempre hay algo que agregar o quitar. De esto Raúl
dice que considera a las historias siempre inacabadas, porque para él, el
teatro “sucede por primera y única vez cada vez que sus personajes toman el
escenario. Así que cada presentación es una oportunidad de tomar apuntes sobre
las reacciones de las y los niños, quienes desde las butacas interactúan con
los títeres e incluso, añaden elementos a la historia".
Es por eso que tiene aún más mérito,
haber podido capturar estas obras y meterlas en un libro que afortunadamente
otros podrán leer y llevar a un escenario.
En esta publicación, podemos recordar los mágicos regalos de los abuelos, hacer un viaje por la cocina o buscar la estrella más brillante y preguntarnos como se preguntó Raúl: Qué depositas en una estrella, qué hay para cada uno en alguna, cuál es tu estrella más brillante? y cómo al encontrarla debemos procurarla y protegerla.
Raúl dice que El teatro también se lee, y la invitación es a que puedan entrar
a este libro y habitarlo.
Y yo mucho más podría decir del trabajo de Raúl, de este libro y del teatro para niños, pero voy a despedirme con otra pequeña parte de "Las Cosas de volar".
En la obra El capitán estrella, abuelo
y nieto hablan de una bitácora que lleva el viajero, y el abuelo pregunta -cuándo se termina la bitácora, - cuando se
aprende todo, dice el nieto.
Y como afortunadamente siempre seguimos aprendiendo, queda abierta la bitácora
de Raúl, este dramaturgo viajero del que esperamos próximas publicaciones.
Marcia
Trejo Vega "Kikey"
19 marzo
2022
#LASCOSASDEVOLAR #TEATRO #DRAMATURGIA
sábado, 5 de marzo de 2022
sábado, 30 de octubre de 2021
CALAVERA 2021
martes, 16 de febrero de 2021
Hay un montón de cosas que no están bien hay algunas cosas que no están bien hay una cosa que otra que no está bien como sea ahora más que nunca la vida es una mezcolanza. De repente un aroma me antoja algo, un alimento rico que ni identifico, pero que me hace pensar en convivencia, en salir, en disfrutar pero luego noticias muy tristes, de las más, de gente que pierde seres queridos puntos finales tan dolorosos, que uno no quiere ni saber ni aceptar pero luego cualquier cosa, como un poema como un programa interesante, como un recuerdo hermoso y todo va junto, se reúnen la belleza y el dolor en ese río que ahora más que siempre va revuelto.
La rueda de la fortuna gira como loca, se detiene abajo, se detiene arriba, gira sin parar y yo, además, doy vueltas y vueltas en un círculo vicioso y desde el mareo del miedo sobrevivo viviendo, esperando agazapada, agradecida.
De cuando en cuando tomo un palo y golpeo a la pesadilla que se retuerce, pero que aún atolondrada sigue ahí.
No se puede hacer mucho
Ay!
Marcia Trejo "Kikey" Feb 2021
lunes, 15 de febrero de 2021
Vamos caminando
-todo el tiempo-
sobre esa cuerda floja que es la vida
atrapando atardeceres y palabras
como quien caza mariposas
-aunque pobres mariposas,
atarantadas dentro de esa red-
como atarantado el corazón que no
sabe
que se pierde
que se enreda
pero que también escapa
y vuela
y muta de ida y vuelta
replegando las alas
abriéndolas
mirándose los colores a la luz de la
luna
escondiéndose en los días de blanco y
negro
atravezando el puente
ignorando el precipicio que amenaza
el equilibrio
así vamos,
nos detenemos,
regresamos
lanzamos el alma al aire
y con el corazón hacemos un nido
para descansar
para que venga el amigo
para que sea cierta la esperanza.
Así andamos
y hay que agradecerlo.
Marcia Trejo “Kikey”
4 /5 diciembre 2020
miércoles, 6 de enero de 2021
martes, 17 de noviembre de 2020
Noches
y noches y noches
algunas
de tanto frío
otras
de todo lo contrario
siempre
con el corazón alborotado
expectante
siempre
a punto de que sí
aunque
tantas veces no.
Los
ring de madrugada
golpeteaban el techo de la noche
las calles empedradas de quieros
ansiaban nuestros pasos,
la ganas y el deseo
bailaban en silencio
una danza de besos
pero luego esa ola
que erosionó la orilla
que borró las miradas
que destruyó
los sueños.
Ya no se oye ese viento
ni el doloroso canto
de la gaviota herida,
nada se oye en la noche
solo los tristes grillos
que afónicos dormitan.
Se instaló el tal vez nunca,
el castillo de arena
se deshizo en la nada
nunca sabrán mis manos
dónde quedó esa noche
que viví en tu mirada.
17 nov 2017
